Es curioso, hace un mes pasé una noche insomne pensando en la muerte y, ayer, atacó a la familia una pérdida. Inesperadamente, súbitamente.

Y eso nos deja a todos con el corazón encogido y pensando: qué pocas seguridades tenemos en la vida, y qué real es la muerte. Qué poco nos demostramos los sentimientos y qué lábiles somos en este mundo.

Ayer, fue un día tan extrañamente especial en la familia, una luz se extinguió y a las pocas horas otra nace llena de esperanzas.

Tan paradójico todo, así de impresionante es ésta vida.

Descansa en paz

(phi)

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