En un vagón de tren, a mi lado: un terrón de azúcar, ¡qué cosa!, no es nada si no lo has mirado bien, pero no tiene comienzo ni fin.
De repente siento que no quiero llegar a la próxima estación y el tren sigue andando, yo sigo andando, pero ahora el viaje es distinto, me lo dijo este pedazo de dulzura… Es impostergable el cambio de escenario.

Soy trotamundos de un solo tren con infinitas escalas…
clara, sonriente y agradecida por este dulce sabor de boca que me deja ésta estación,
yo seguiré aquí…
como un terroncito de azúcar

(phi)
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