coghlan

vía coghlan

Preparo el mate y el termo, el libro, una hoja, la lapicera y bajo al jardín. La mañana está espléndida y hay que aprovechar que hoy puedo salir a tomar un poco de sol. Hay movimiento pero no aglomeración, algunos que suben o bajan del tren, algunos niños jugando en la canchita, algunos perros correteando por ahí y las palomas buscando comida en el piso. El jardín está mojado por la tormenta nocturna en la que, dicho sea de paso, navegué tratando de regresar a casa así que terminé echa una sopa.

Me siento en una de las mesitas de piedra que ya están soleadas y secas. A mi lado están la pandilla de “homeless” también mateando y platicando de sus achaques, de películas, política y chismes del barrio. Es muy interesante oírlos… ¡están enterados de todo!

Yo leo en voz alta unos cuentos de Cortázar y me trato de abstraer, aunque la mera verdad es bastante interesante su plática. “Es muy domingo, y es muy Coghlan”, dice uno de ellos… tiene toda la razón.

En una pausa, mate, pasa una chica con su hijo, como de dos años, y entran al edificio donde vivo yo y después salen para recibir a sus padres que vienen del otro lado de la vía del tren. Qué domingo no estaría completo sin el almuerzo familiar. Netamente costumbre latina.

Sigo leyendo. Mate, y más allá viene el muchacho que vive al lado del restaurant de la esquina que fue, seguramente, por algún churrasco al súper para ponerlo a la parrilla. En el cuento que estoy leyendo se habla repetitivamente de un tal Luis, no entiendo por qué, será que ya pasé esa parte y no me dí cuenta o no lo ha explicado el loco este? Bueno, ya le entenderé y si no, a leerlo de nuevo. Mate, ya sale el señor tan amable que baja al jardín a fumarse su cigarrito unas dos veces al día porque su señora recién tuvo una bebita.

¡Ah! Ya voy entendiendo lo del tal Luis. Mate. Acá llega uno más de la pandilla y me da los buenos días o más bien, “buenas” nomás… por aquello de la hora indefinida los domingos así tan soleados y alegres.

Trato de seguir leyendo pero hasta la hormiga que pasó por encima del libro tiene su chiste… en fin, no hay prisa, mientras el agua para el mate no se enfríe tengo para rato, así puedo ir entendiendo esto del tal Luis… es muy domingo y es muy Coghlan…

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