Archivos para el mes de: octubre, 2009
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coghlan

vía coghlan

Preparo el mate y el termo, el libro, una hoja, la lapicera y bajo al jardín. La mañana está espléndida y hay que aprovechar que hoy puedo salir a tomar un poco de sol. Hay movimiento pero no aglomeración, algunos que suben o bajan del tren, algunos niños jugando en la canchita, algunos perros correteando por ahí y las palomas buscando comida en el piso. El jardín está mojado por la tormenta nocturna en la que, dicho sea de paso, navegué tratando de regresar a casa así que terminé echa una sopa.

Me siento en una de las mesitas de piedra que ya están soleadas y secas. A mi lado están la pandilla de “homeless” también mateando y platicando de sus achaques, de películas, política y chismes del barrio. Es muy interesante oírlos… ¡están enterados de todo!

Yo leo en voz alta unos cuentos de Cortázar y me trato de abstraer, aunque la mera verdad es bastante interesante su plática. “Es muy domingo, y es muy Coghlan”, dice uno de ellos… tiene toda la razón.

En una pausa, mate, pasa una chica con su hijo, como de dos años, y entran al edificio donde vivo yo y después salen para recibir a sus padres que vienen del otro lado de la vía del tren. Qué domingo no estaría completo sin el almuerzo familiar. Netamente costumbre latina.

Sigo leyendo. Mate, y más allá viene el muchacho que vive al lado del restaurant de la esquina que fue, seguramente, por algún churrasco al súper para ponerlo a la parrilla. En el cuento que estoy leyendo se habla repetitivamente de un tal Luis, no entiendo por qué, será que ya pasé esa parte y no me dí cuenta o no lo ha explicado el loco este? Bueno, ya le entenderé y si no, a leerlo de nuevo. Mate, ya sale el señor tan amable que baja al jardín a fumarse su cigarrito unas dos veces al día porque su señora recién tuvo una bebita.

¡Ah! Ya voy entendiendo lo del tal Luis. Mate. Acá llega uno más de la pandilla y me da los buenos días o más bien, “buenas” nomás… por aquello de la hora indefinida los domingos así tan soleados y alegres.

Trato de seguir leyendo pero hasta la hormiga que pasó por encima del libro tiene su chiste… en fin, no hay prisa, mientras el agua para el mate no se enfríe tengo para rato, así puedo ir entendiendo esto del tal Luis… es muy domingo y es muy Coghlan…

ícono por Hernán Berdichevsky

La preparación del mate tiene sus puntos clave y casi siempre es una cuestión de gustos muy personal, tan es así que cada argentin@ con el, o la, que he mateado me ha dado algún tip… pero a final de cuentas casi todos tienen un mismo fin, que es disfrutar un buen mate!

Acá describo la parte técnica:
Glosario

  • yerba:

la yerba de mate, la cuál puede mezclarse en la preparación con otro tipo de yerbas o sabores, como yuyos (yerbas silvestres), boldo, menta, café, naranja,  etc que depende del gusto  de cada quién.

  • mate:

recipiente donde se prepara la infusión, y puede ser desde una tacita que se use para ese fin o mates hechos de cáscara de calabaza o naranja, cerámica, madera, metal y un gran etcétera; y la forma y tamaño también varían dependiendo del material y el gusto del consumidor.

  • bombilla:

el utensilio con el que se succiona la infusión. Puede ser también de diferentes materiales siendo más común la de metal, y de diferentes formas y tamaños,  recta, curveada, redondeada  o planita.

  • pava:

o tetera, en mexicano, o una olla si no se tiene pava.

  • termo:

por si se quiere tomar el mate en la plaza, je

  • cebar el mate:

servir el agua en el mate para hacer la infusión.

  • cebador:

la persona que sirve el agua en el mate. Nota: el cebador debió haber tenido ya un amplio entrenamiento supervisado por algún argentino o persona que haya obtenido la aprobación de otros argentinos, porque no es nada fácil, se los aseguro.

 

Técnica… (según yo,  o mi recopilación de la técnica de cada persona con la que he mateado)

Se pone a calentar agua en una pava, no se debe dejar hervir, la temperatura óptima para beber el mate es de 70°C, pero como eso está en chino calcularlo, es justo antes de que empiece a hervir el agua.

Mientras se calienta el agua se prepara el mate:

  • Se vacía la yerba en el mate hasta llenar 3/4 partes,
  • se tapa con un paño o una servilleta la “boca” del mate y se gira una vez para sacarle un poco el polvo.
  • Si les gusta más bien dulce,  antes de hacer ésta maniobra le pueden poner azúcar o lo que le quieran agregar para darle otro sabor, y ya queda bien mezclada con la yerba.
  • Luego se trata de que la yerba tenga una inclinación dentro del mate, y en la parte más declive se agregará un poco de agua fría o tibia para evitar que se “queme” después la yerba, cuando se le agregue el agua más caliente, porque si eso ocurre, la yerba pierde el sabor.
  • Ahora se coloca la bombilla hasta el fondo, en ésta parte donde está el declive y NO SE VUELVE A MOVER JAMÁS!!

Ya cuando el agua esté caliente, que aún pueda ser bebible, se empieza a cebar en la parte donde está el declive y la bombilla, poco a poco esperando que la yerba empiece a hincharse.

Cuando se llena el mate, debe haber espuma en la superficie y no deben andar nadando palitos de yerba, si esto pasa, es que se cebó mal el mate  o se lavó la yerba como dicen acá (por falta de experiencia o cuidado del cebador), y no va a tener buen gusto.

Se espera unos minutos para que el agua absorba el sabor de la yerba y entonces se toma por la bombilla hasta que se termine el agua con la que se llenó el mate, después se vuelve a cebar el mate y se pasa a otra persona.

Y así, se sigue cebando la yerba cada que una persona termina su turno, hasta que la yerba ya no de más sabor al agua, el agua se enfríe o todos digan “gracias”.

(phi y todos los argentinos con los que he mateado)

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