tango

Pisé fuerte tu tierra nueva, y soy culpable de meterme en tu sueño…

porque vencí tu noche en la que caes cuando está a punto de amanecer…

cuando el suave bandoneón te acaricia el cielo raso  y yo,

cual extraña centinela, paso frente a una estatua dormida cantándole a la vida.

Pisé fuerte cuando el temblor de tus aguas moviliza el sediento destino de casualidades y desencuentros…

cuando se siente la fuerza de cada esquina, cada vereda y sus pequeños adoquines,

bañados en el olor a gardenias y  a pan recién horneado…

la fuerza de cada rinconcito de tí, que respira como testigo de  los amores inolvidables.

Pisé fuerte y te prefiero en la calma que tienes de a ratos,

cuando la marea de tu humedad  no asfixia y consume, arrasa y quema…

te prefiero así, deleitándome quieta y pacífica, callada y serena;

sin máscaras ni vacios…

te tengo así, te quiero así…

porque esto… es todo mío

(phi)

 

 

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