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La  noche empezó con la búsqueda  desesperada de aguacates… en alguno que otro sitio por San Telmo nos encontrábamos las famosas “paltas” bastante verdes y, por lo tanto, duras… imposible hacer un buen guacamole con eso. Al fin, nos logramos hacer de cuatro que estaban medio decentes y unos chilitos de “arbol”, o serrrano, para darle el verdadero toque a la cena… sino, no hubiera sido una verdadera comida mexicana!!!… asi dicen todos los que no son mexicanos, porque creen que nada más comemos para reventarnos la boca con el efecto de la 8-metil-N-vanillil-6-nonenamida… la capsaicina, una de las culpables del enchilamiento.

La carne ya la traía yo, ya nada más faltaban  las tortillas de harina de trigo, que en ésta ocasión tuvieron que reemplazar a las de maíz, inexistentes en este país. Pero bueno, algo es algo.

No es la primera vez que cocino tacos, he hecho para amigos de Chile, Ecuador, Colombia, República Dominicana, Perú y, la mayoria de las veces, para amigos de la Argentina; así que ya tengo bastante práctica y domino perfecto el tema. Yo me enfoqué en preparar la carne, y como casi siempre hago, le dedico a alguien mas el honor de hacer el guacamole, claro, bajo mi supervisión.  Y, al final, mi toque de aji putaparió (el nombre argentino para el chile, o, debería decir… la onomatopeya que produce?).

Mientras preparaba la carne, la condimentaba y la ponía al fuego, me buscaban una canción de un casi-argentino, Kevin Johansen… que por lo visto le gusta el guacamole y  carne con “frijoles”, que nos mató con su tonadita pegajosa y su baile desinhibido.

Y bueno, ya cenando no pudo faltar quién se “enchilara”, ni los que querían prevenir con una cucharadita de aceite, para eso de la gastritis. Les dí la noticia de que el ardor se quita más efectivamente con sal y no tomando dos litros de agua, y menos de alcohol!, cosa que por lo visto muy pocos conocen y menos mal yo sí.. así creo no sufrieron tanto, espero luego no me culpen por la hipertensión.

Entre plática de costumbres mexicanas y sus temas sociopolíticos mas variados, con un fondo de música del Chente Fernández y Chabelita Vargas, se fué vaciando el sartén… costumbre de mi México, ponerlo en la mesa para que cada quien se sirva su taquito.

… y pues ya entrados en el calor del alcohol y el chile,  y creo de lo poquito del sabor mexicano que les pude transmitir, nos fuimos cantando mariachis con el esfuerzo del pianista que trataba de entonarnos y seguirnos el ritmo…

paloma negra, paloma negra… dónde, dónde andarás???? ya no juegues con mi honrra, parranderaaaaaa……….

guacamole en molcajete

 

 

 

 

 

(phi molcajetes)

 

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